domingo, 5 de abril de 2020

Reflexiones de la TORTUGUITA


DATOS DE POBLACION

China:            1.140 millones de habitantes
                        Provincia de Hubei            60 millones
                        Wuhan (capital)                 12 millones

EEUU:          330 millones de habitantes
Japón:           126 millones de habitantes
Rusia:            150 millones de habitantes
Inglaterra:       67 millones de habitantes
UE:                 450 millones de habitantes

Alemania:                 83 millones de habitantes
            Francia:                     67 millones de habitantes
            Italia:                         60 millones de habitantes
            España:                     47 millones de habitantes

Una vez contrastados estos datos de población en los países que más están siendo nombrados por los medios de comunicación españoles en esta pandemia de coronavirus, así como la facilidad de transmisión del COVID-19 según se nos informa, y la letalidad del mencionado virus, a la TORTUGUITA se le vienen a la mente diversas reflexiones que parecen no cuadrar adecuadamente con el número de víctimas mortales que cada uno de los países arriba mencionados vienen contabilizando y declarando.


Comencemos por China, país en el que se inició la pandemia,
Con 1.140 millones de habitantes, 60 millones en la provincia que dicen más afectada y 11 millones en su capital, ¿solo contabilizan 3500 muertos?
¿construyen un hospital de 1000 camas en 10 días, para un total, según sus datos, de 81.620 positivos con 76.000 recuperados y un total de 3.322 muertos?, y dicen que ya han salido de la crisis.
No se lo creen ni ellos.

Le sigue Rusia, que ni figura en el ranking,
Con 145 millones de habitantes, ¿solo contabilizan 20 muertos y en la capital Moscú?
¿No hay más incidencias en todo su territorio?, de chiste.

Como anécdotas dramáticas, Filipinas y Turquía,
Turquía, 500 muertos
Filipinas ni siquiera parece en el ranking, y su Presidente amenaza con matar a tiros a quienes desobedezcan las órdenes de confinamiento.

A la vista de estos pocos, pero grandísimos ejemplos, y de la tabla de decesos anterior parece ser que la pandemia solo ha atacado en profundidad a los países que podríamos denominar democráticos.

En los países dictatoriales con medios informativos bajo total control, con redes sociales intervenidas y opinión pública reprimida, parece que esto es un constipado invernal un poco agravado.

Sin embargo, en los democráticos, con libertad de expresión, de información, con derechos inalienables, y con obligaciones que se pueden cumplir o no tranquilamente, esto es una emergencia nacional, es un crak social, económico o una hecatombe, según el medio o la institución que lo difunde y la “mala leche y/o inquina” de la misma contra quienes han tenido la desgracia de tener que combatirlo por estar en este momento al mando.

Pero además, dentro de los países democráticos de la UE también el oscurantismo y la manipulación y ocultación de datos en los países del Norte rico, que no hace falta decir que son casi todos, menos los latinos ribereños del Mediterráneo, hacen quedar a Italia y España casi como productores y expansores de la pandemia.

Y de otra parte, mientras los ciudadanos de los países ricos del Norte, tienen un sentimiento de país que les hace funcionar como una piña apoyando a sus gobernantes con independencia de su buen/mediano/o mal hacer en estos momentos y ocultando la autocrítica, aunque piensen que los datos emitidos no sean los correctos, en Italia y España, aunque nos pese, el sentimiento es totalmente contrario y el morbo de los medios de comunicación, los mensajes catastrofistas de los partidos opositores, y la fácil manipulación de la ciudadanía a través de las redes sociales, nos sitúa sea cierto o no en un escenario de caos, en su espera de que el día siguiente sea aún más caótico para alimentar su retroacción.

Ahora todos estos cenizos, no se acuerdan de cuando hace unos meses criticaban y denostaban a los extranjeros que nos visitaban solo para que les atendiera nuestra Sanidad pública, porque según ellos y algunos más de "sus españoles" consideraban que era la mejor de Europa.

No obstante, que casualidad, ahora les parece un caos sin gobierno y los ataques a los responsables de su funcionamiento está a la orden del día, pese a la profesionalidad y dedicación que sus componentes están demostrando con los escasos recursos que los recortes anteriores a este momento dejaron en nuestra sanidad.

Y a la TORTUGUITA se le ocurren un sinfin más de reflexiones de carácter geo-político-económico que esta crisis está generando y va a incrementar, que serían dignas de interesantes análisis por competentes en la materia no los de los voceros iletrados y políticos de sainete a que la mass-media nos tiene acostumbrados.

Como bien decía Machado, “país de charanga y pandereta”.

miércoles, 1 de abril de 2020

TIEMPO DE SILENCIO

Estamos en un tiempo distinto que, de manera radical, ha cambiado totalmente la visión cotidiana y las normas sociales bajo las cuales vivíamos, de manera despreocupada y quizás demasiado alegre, contemplando única y exclusivamente nuestro más cercano entorno y olvidando y mirando con displicencia toda la problemática que nos rodeaba, siempre que no nos afectara de manera muy directa.

Hace dos meses, los medios nos transmitían noticias nacionales, como el alto número de parados, juveniles y mayores de 50 años; las largas colas en las Oficinas de empleo; el gran número de contratos indefinidos y basura de aquellos que finalmente podían abandonar el paro; los asaltos de inmigrantes a las vallas de Ceuta y Melilla; la gran brecha social en nuestra sociedad; las corrupciones y corruptelas … Pero, más mal que bien, eso quedaba diluido en parte con los grandes atascos en nuestras carretas y autopistas en fiestas y puentes; la ocupación hotelera, en gran parte por turistas; y el gasto ostentoso de aquellos que no estaban incluidos en las clases empobrecidas. Pero, más mal que bien, parecía que España funcionaba o eso creía gran parte de nuestra sociedad.

También noticias mundiales, como guerras y conflictos armados que duran años en países que muchos de nosotros no sabemos ni siquiera ubicar, Siria, Irak, Libia, Yemen, Sudan, Ucrania; de desembarcos, naufragios y muertes de inmigrantes y refugiados en países ribereños del Mediterráneo, Malta, Grecia, Italia, España; de explotación de recursos por parte de multinacionales en países del Tercer mundo; de redes a nivel mundial de venta de armas, drogas y trata de blancas, con corrupciones a ejércitos, policías, y jueces para poder seguir operando; del cambio climático y la pobreza mundial que generaba … Pero todo eso engrasaba el sistema y enriquecía a los países desarrollados, y a los dictadores y delincuentes de los países pobres. Sin embargo, también más mal que bien, parecía que no nos importaba cómo funcionaba el Mundo mientras nuestra cuota de vida no variara. 

Ha hecho falta una epidemia sanitaria en un país lejano, China, que se ha convertido posteriormente en una pandemia mundial, con las dificultades sanitarias que implica el combatirla, con el número de muertos que acumula, y con las dificultades económicas que está produciendo y que va a multiplicar en el futuro más cercano para todas las clases sociales menos encumbradas, para ponernos en nuestro lugar y demostrarnos que somos, a pesar de nuestra prepotencia tecnológica y digital, una sociedad totalmente vulnerable con independencia de raza, edad, genero y estamento social.

Siguen todos los problemas que había hace dos meses, y además ahora luchamos, país por país y pueblo por pueblo, con uñas y dientes por nuestra supervivencia. Nuestras grandes estructuras socio-económicas se están demostrando impotentes y lo que pueden hacer en una alerta planetaria como ésta es poner parches, pero no encontrar soluciones reales y aceptables.

Con seguridad lo vamos a lograr, pero lamentablemente será GRACIAS, como en la pasada crisis económica de 2008, a las clases más desfavorecidas que seguirán aguantando la parte débil de los parches y empobreciéndose más aún, mientras el sistema y el capitalismo acaparará la parte más beneficiosa de los mismos.

Tiempo de silencio, por la situación, de respeto, por los muertos, y de esperanza porque no vuelva a suceder, una vez más, lo de siempre.